Áreas temáticas

La violencia en teología y la teología contra la violencia

Examinar autocríticamente los legados de violencia en la historia del cristianismo

Paz en el Corazón

Podemos ignorar, pero no debemos, la realidad masiva de la autodestrucción humana. ¿Por qué hay tanta violencia suicida y cómo se mantiene ésta viva? ¿Cómo podemos en cuanto cristianos facilitar a nuestros semejantes el hacer frente a los poderes que amenazan destrozarnos o, dicho de otro modo, hacer la paz consigo mismos? Evidentemente, de los seres humanos que no están en paz consigo mismos difícilmente puede esperarse que sean agentes de paz en sus contextos más próximos o más amplios.

Paz en el Hogar

La violencia intergeneracional se relaciona estructuralmente con la violencia de género. Por supuesto, hay aquí aspectos habitual y culturalmente admitidos, ya que las pautas de poder patriarcales o machistas siguen marcando y justificando un comportamiento violento. Al mismo tiempo, se reactivan y compensan a nivel doméstico las condiciones opresivas de niveles económicos y políticos. La violencia en los medios de comunicación ejerce también una influencia considerable. 

¿Cómo pueden las comunidades cristianas contribuir a la creación de modelos alternativos de conducta que liberen a las mujeres --y a los hombres-- de la atadura de la violencia de género e intergeneracional? ¿Qué puede hacerse para que los hombres sean compañeros fiables y padres amorosos? Necesitamos planteamientos nuevos del poder masculino y femenino, de la condición de padre y madre y de la vida familiar sana. Necesitamos también comprometernos en la lucha contra las plagas del trabajo infantil, el tráfico sexual y abusos análogos.

La destructividad humana encuentra su expresión más cruel en la violencia de género. Siendo el sexo un factor fundamental en la forma en que los seres humanos se experimentan a sí mismos, dan forma a sus vidas e interaccionan entre sí, es un área primordial donde la paz necesita arraigar. Como la violencia sexual es una realidad siempre presente entre hombres y mujeres, la búsqueda de la paz incluye el desarrollo de la personalidad (eróticamente) madura. En la mayoría de los casos las iglesias han sido reticentes, cuando no reacias, a hacer frente al hecho masivo de la violencia de motivación sexual.

Paz en el Mundo Virtual

¿Cómo han de hacer frente las comunidades cristianas a tal inmersión en la violencia? ¿Qué rostro tendría que presentar nuestra "fascinación por la paz" para superar la fascinación por la violencia? ¿Qué alternativas útiles pueden recomendarse? 

Hay señales evidentes del hecho de que nuestra juventud, en particular los varones, están siendo los principales grupos hacia los que se dirigen las que podemos llamar con verdad "industrias del entretenimiento violento" que funcionan mediante y a través de los medios electrónicos, los videojuegos y sistemas sofisticados de teléfonos móviles. Este negocio mundial de la fascinación por la violencia es un fenómeno perturbador, sobre todo porque es difícil comprobar adecuadamente su impacto formativo sobre las cosmovisiones de las próximas generaciones. El impacto de la violencia virtual corre el riesgo de hacerse destructivo en conexión con otras influencias dañinas como falta de educación, hogares deshechos, carencias económicas, etc.

Peace to the Streets

  • Strengthening communities against urban violence and giving a home to our young people.

Paz en la Tierra y Paz con la Tierra

Hay una tendencia en el pensamiento cristiano a renunciar a la "tierra caída" a favor de la paz celestial eterna. Necesitamos redescubrir, por consiguiente, que Dios creó a los seres humanos "de la tierra". Dicho de otro modo, la vida de los seres humanos es inseparable de la vida de la tierra. Los seres humanos son "terrenales". Nuestra fe cristiana nos vincula a la tierra. Por eso necesitamos una "ética para lo terrenal" que vincule el bienestar de los humanos con el bienestar de la tierra, el aire y los mares. Ello implica sustituir el paradigma habitual de dominación por un paradigma de encarnación. Ya que la tierra es el hogar (en griego: "oikos") de la familia humana, debemos conectar la "ecología" (la ciencia de la tierra como "oikos") y la "economía" (la administración de las necesidades del "oikos"). 

A menudo se ignora que la violencia entre seres humanos está profundamente inserta en la violencia habitual y en gran medida "inconsciente" contra la naturaleza. Sin embargo, cada vez se tiene más clara conciencia de los daños causados a la tierra y a su capacidad de sustento. Proliferan los grupos preocupados por la extinción de muchas especies, la destrucción de ecosistemas enteros y la realidad del cambio climático que causará catástrofes mundiales sin precedentes, sobre todo en las regiones que son ya las más pobres.

Paz en el Mercado

Hay un profundo debate en la comunidad ecuménica sobre el poder cuasi religioso de este sistema económico mundial dominante. ¿Cómo puede quebrarse su dominación? ¿Cómo pueden las comunidades cooperar por todo el mundo para contribuir a lo que pueden llamarse economía y sistemas terrenales sostenibles de vecindad solidaria? 

Hay modelos alternativos prometedores que merecen ser promovidos activamente. Acuerdos de comercio justo, campañas por ropa limpia y contra el trabajo infantil son esfuerzos significativos. El "Banco Grameen" fundado por el premio Nobel de la paz Mohammad Yunus, brinda también un incentivo importante para que los pobres, especialmente las mujeres, adquieran protagonismo en la lucha por unas condiciones de vida dignas.

Huelga decir que la violencia inherente en las disparidades económicas y las pautas constantemente reforzadas de dependencia y explotación es una de las realidades imperantes en la actual situación mundial. La injusticia económica en sus ramificaciones globalizadas y sus expresiones estructurales es una permanente amenaza a la paz dentro y entre los pueblos y las sociedades.

Haz la Paz, no la Guerra

Ya que los cristianos confiesan al Dios de paz, el papel del pacifismo requiere una atención profunda y renovada. El legado de las iglesias pacifistas históricas es tan esencial como las estrategias de noviolencia de líderes como Mahatma Gandhi o Martin Luther King Jr.. Esto es tanto más importante cuanto que hay una fascinación creciente por escenarios finales radicalmente violentos entre grupos evangélicos fundamentalistas para los que Cristo ha llegado a ser una especie de "Señor de la Guerra" supremo. 

Hay muchas maneras en que el azote perpetuo de la guerra sigue dominando sobre las vidas de muchas poblaciones. Aunque la amenaza de una guerra atómica generalizada se ha esquivado hasta ahora, la amenaza de guerras atómicas "limitadas" es un ingrediente de los "juegos de guerra" de las naciones que poseen tales armas (incitando con ello a otras que también quieren poseerlas). Es altamente probable que la creciente escasez de recursos vitales como el petróleo, el gas o el agua potable lleve a las naciones a guerrear entre sí. En esta situación la comunidad ecuménica necesita poner en claro su planteamiento ante las teorías tradicionales de la "guerra justa", así como su manera de entender la "paz justa". Ello conduce al debate sobre la intervención militar limitada para la protección de los seres humanos sometidos a la amenaza de destrucción masiva.